Las aplicaciones de diarios personales pueden beneficiar la salud

DPA.- Lorena Simmel (dpa) Ya sea el primer beso o una mala nota en matemáticas: los diarios personales siempre han servido para guardar vivencias y emociones íntimas. Hoy en día, quien quiera llevar un registro escrito de sus actividades deportivas, recetas de éxito o de una agradable reunión con amigos puede hacerlo digitalmente, con la ayuda de las aplicaciones de diario personal.

En este tipo de aplicaciones se pueden registrar y guardar en un solo lugar eventos y actividades, así como también ideas, estados de ánimo o metas personales. Este “álbum de vida” puede diseñarse de diferentes maneras y con diferentes enfoques.

“En mi opinión, una aplicación debe ser fácilmente accesible”, opina Gregor Pichler, desarrollador de aplicaciones, especialista en informática móvil y profesor de la Facultad de Informática, Comunicación y Medios de Comunicación de la Universidad de Ciencias Aplicadas de la ciudad austriaca de Hagenberg.

“Cuanto más fácil y cómodo sea empezar a escribir un diario con una aplicación, mejor”, asevera el académico, y añade que este debe ser gráficamente atractivo y tener una estructura sencilla. Además, prosigue, no debe requerir ninguna contraseña innecesaria y tampoco crear ninguna presión para escribir todos los días.

Pichler advierte que, sin embargo, la cuestión de la seguridad de los datos en el caso de los diarios personales es muy importante: “Lo ideal es que las entradas del diario no salgan del dispositivo, sino que se almacenen y evalúen localmente en los propios dispositivos del usuario”. Aquellos que quieran protegerse de la pérdida de datos deberían buscar una aplicación en la que estos puedan almacenarse opcionalmente en una nube personal.

Las funciones que, según Pichler, actualmente interesan en el sector de las aplicaciones de diario personal no son solo la adición de fotos o de notas de voz a las entradas, sino también la integración de otras herramientas y servicios, por ejemplo, del ámbito de la música o de los datos vitales. “Para aquellos usuarios que no quieran escribir, las aplicaciones integrarán en el futuro una función que permita añadir canciones”, asevera el desarrollador.

El experto explica que los datos se podrían emparejar con un podómetro y así saber qué días se ha dado un paseo especialmente largo a un lugar favorito y con qué canción. De esta manera, asegura, se podría generar una lista de reproducción individual para un determinado periodo de tiempo.

“Considero una ventaja el hecho de que muchas aplicaciones se puedan utilizar prescindiendo de un planificado proceso de escritura”, asevera Joachim Grabowski, que investiga la producción del lenguaje escrito y los procesos de escritura en el Instituto de Psicología de la Universidad Leibniz en la ciudad alemana de Hannover. En términos educativos, añade, esto puede considerarse positivo, ya que favorece la participación.

Por otra parte, una de las desventajas de llevar un diario sin escribir en él, según Grabowski, es que gran parte de lo que supone llevar un diario “de verdad” ya no es posible: por ejemplo, el anotar y procesar las propias vivencias. “Si las aplicaciones están diseñadas para ser rápidas y expeditivas, las vivencias no se interpretan ni desarrollan lingüísticamente, sino que solo se crean breves informes o documentaciones selectivas”, puntualiza Grabowski.

Quien busque la función “clásica” de llevar un diario probablemente no encontrará en las aplicaciones lo que realmente necesita. “Quien quiera llevar a cabo procesos de elaboración o poner a prueba sus habilidades lingüísticas optará por recurrir a un medio tradicional”, estima el lingüista.

En 2019 se aprobó en Alemania la llamada Ley de Salud Digital. Desde entonces, los médicos pueden prescribir ciertas aplicaciones de salud a sus pacientes. La ley también establece que los seguros médicos públicos deben cubrir los costes de las aplicaciones.

“Considero que es una señal importante, sobre todo en lo que respecta a la salud mental”, afirma Gregor Pichler. Diversos estudios han corroborado que escribir sobre acontecimientos traumáticos, estresantes o emocionales mejora la salud física y mental.