Cómo utilizar correctamente las baterías externas

dpa.- Las baterías externas portátiles, o “power banks”, sirven para cargar diferentes dispositivos electrónicos. En principio, se trata de baterías recargables con puertos USB. Para utilizarlas de forma segura, eficaz y durante el mayor tiempo posible, es necesario ser especialmente cuidadoso.

La organización certificadora alemana VdTüv informa que, si bien estos cargadores pasan pruebas de calidad muy rigurosas, una manipulación incorrecta de los mismos puede provocar, en el peor de los casos, cortocircuitos e incendios.

En primer lugar, deberán evitarse las altas temperaturas y la luz solar directa. Según VdTüv, al igual que en el caso de los teléfonos móviles, la temperatura óptima de funcionamiento de la mayoría de las power banks oscila entre los 0 y 35 grados.

Un sobrecalentamiento, por ejemplo, debido a un cortocircuito o al calor exterior, puede desencadenar una reacción térmica interna que, en casos extremos, puede llegar a provocar una explosión. Por este motivo, se recomienda no dejar las baterías en el coche en verano.

Tampoco es buena idea cargar el teléfono móvil con la batería portátil en el bolsillo, ya que el calor que se genera dentro de este, combinado con las altas temperaturas del verano, podría provocar quemaduras.

Si la batería externa ha estado expuesta a golpes o presenta daños, los expertos también aconsejan tener cuidado. En este caso, habrá que verificar que la carcasa no esté deformada o que no se hayan producido derrames de material en la misma. En caso de duda, es mejor eliminar los dispositivos adecuadamente.

Si el cargador portátil se calienta sin estar conectado o se descarga mucho más rápido de lo habitual, lo mejor es dejar de utilizarlo, ya que estos son indicios de que hay un defecto en la batería.

En general, se recomienda supervisar la carga y comprobar la temperatura a intervalos regulares. Si la “power bank” se calienta tanto que ya no puede sostenerse en las manos, debe ser desconectada inmediatamente. Tampoco debe dejarse cargando durante mucho tiempo, por ejemplo, durante la noche.

Las “power banks” son baterías de iones de litio, y, como tales, existe siempre un cierto riesgo de incendio y explosión. Por lo tanto, se recomienda adquirir siempre dispositivos que cumplan con las regulaciones estándar del país en cuestión, aconseja la VdTÜV.

Si el cargador es utilizado principalmente en exteriores, la asociación recomienda la certificación IP67, que significa que la batería externa es resistente, entre otros, al polvo y está protegida contra el agua. El dispositivo debe soportar una inmersión temporal de hasta un metro durante un máximo de 30 minutos.

Las fuentes de energía de calidad inferior no solo pueden dañar el dispositivo a cargar, sino que también suponen un riesgo de incendio y explosión. Especialmente en el caso de los cargadores importados que se compran a través de Internet, no se puede descartar la existencia de certificaciones falsas o engañosas.

El organismo alemán aconseja tener cuidado con los llamados productos sin nombre: “Si no se indica el fabricante, es mejor no comprar la batería”. También se deberán tener ciertas dudas ante ofertas extremadamente baratas con promesas de alto rendimiento.

Al adquirir una “power bank”, los usuarios deberán asegurarse de que la tensión de salida se ajuste a la del aparato que se va a cargar, pues de lo contrario se corre el riesgo de dañarlo. A menudo, la batería cuenta con varios puertos que cargan con diferentes amperajes. Algunos modelos tienen un modo de carga inteligente y pueden detectar por sí mismos el dispositivo a cargar y adaptar el amperaje.

Si el dispositivo no es utilizado durante un periodo de tiempo prolongado, se recomienda no dejar que se descargue por completo, sino cargarlo parcialmente a intervalos regulares para así prolongar su vida útil.