El español Fernando Riaño hace historia al ganar por quinta vez consecutiva el Mundial de Duatlón de Larga Distancia

– La Federación reconoce al riojano como el deportista con y sin discapacidad con mayor palmarés internacional al revalidar el título conseguido en 2018, 2019, 2021 y 2022

– Volvía a competir junto a su guía Jesús Celada, con quien ya logró las dos primeras medallas

MADRID, 04 (SERVIMEDIA)

El español Fernando Riaño hizo historia este domingo al ganar por quinta vez consecutiva el Mundial de Duatlón de Larga Distancia para personas con discapacidad que se celebra en la localidad suiza de Zofingen, donde volvió a proclamarse campeón del mundo junto a su guía Jesús Celada con un tiempo de 9 horas y 45 minutos.

Riaño y Celada tuvieron que superar una larguísima carrera a pie y sobre la bicicleta. En concreto, primero 12 kilómetros sobre sus piernas, después 165 en tándem y finalmente 34 más corriendo hasta la llegada a la meta, donde ambos alzaron los brazos al cielo en señal de triunfo y también de emocionado recuerdo.

El ya pentacampeón dedicó el título al ciclista del equipo Eolo Arturo Grávalos, que murió en mayo a consecuencia de un tumor cerebral con apenas 25 años. También a Gino Mäder, ciclista suizo que falleció en junio por una terrible caída en la Vuelta a Suiza. Para rendir homenaje a ambos, a quienes conocía, Riaño llevó una pancarta elaborada por la Federación Riojana de Ciclismo y Bicicón con el mensaje «Arturo Grávalos, siempre con nosotros» y la colocó en el vallado de salida. Lo mismo con otra imagen de Gino Mäder «In loving memory».

El doble homenaje de Riaño dejó «impactados emocionalmente» a los espectadores y a parte de la organización. «Fue muy bonito. Lo sabía la familia, su hermana y su madre, y les mandamos varias fotos después de la carrera», según explicó este lunes en declaraciones a Servimedia.

No es la primera vez que Riaño tiene estos gestos de solidaridad y recuerdo. De hecho, es casi una tradición que va ligada estrechamente a su palmarés. Desde que empezó a competir junto a su actual pareja, dedican sus éxitos a Javi, el anterior guía con el que entrenaba Riaño y «al que siempre recordamos en nuestras victorias», tal y como explicó Celada a Servimedia días antes de viajar a Suiza para tratar de revalidar el campeonato del mundo.

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Hace dos años, quiso recordar a otro gran amigo que murió durante la pandemia. Se trata del coronel de la Guardia Civil Jesús Gayoso, fallecido en Logroño en marzo del fatídico año del coronavirus siendo jefe del Grupo de Acción Rápida del cuerpo. En 2020, precisamente las restricciones impidieron competir en el Mundial pero al regresar al año siguiente acompañado entonces de Darío Pérez, puesto que Celada se lesionó pocos días antes de la competición, le dedicó el triunfo cuando volvió a proclamarse campeón.

Este año, el director de Relaciones Institucionales del Grupo Social ONCE volvía a competir en Zofingen junto a Celada. Los dos deportistas pasaron las semanas previas entrenando duramente en La Rioja y en Burgos para llegar preparados a esta prueba mundial de máxima dureza. Días antes de partir, Riaño explicaba que el secreto del éxito radica en «tener buenas piernas, fuerzas bien gestionadas y, sobre todo, mantener la cabeza en su sitio».

Al cruzar la meta este domingo, ambos reconocían estar agotados físicamente tras casi diez horas de competición. «La carrera ha sido dura, dura, durísima… por la distancia y por el recorrido. Hemos sabido sufrir durante todo el tiempo y aplicar cabeza y corazón», afirmó Riaño en sus primeras declaraciones a Servimedia. «Fernando se ha venido arriba ante las adversidades», añadía Celada. Pero la realidad era algo peor de lo que ellos mismos dejaban entrever.

CASI DIEZ HORAS DE SUPERACIÓN Y ADVERSIDADES

El recorrido del Campeonato del Mundo de por sí ya es siempre complicado en la localidad suiza de Zofingen, tan cercana a la cordillera de los Alpes. Tiene una parte empedrada, otra de adoquines por la que no es sencillo mantenerse firme sobre las dos ruedas y también partes extensas sin asfaltar.

El tramo a pie cuenta con rampas del 20% pero tanto Riaño como Celada comenzaron con «muy buenas sensaciones», especialmente gracias al «buen tiempo» que acompañaba en esta ocasión, a diferencia de años anteriores en los que tuvieron que competir bajo una fuerte lluvia y mucho frío. Las nubes atenuaban el calor, aunque en la última parte se rondaron los 28 grados, «que por aquí es poco habitual». En esta primera parte iban acompañados de otros paratletas, especialmente un joven mexicano con el que ya ha coincidido en anteriores ediciones.

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Los problemas llegaron principalmente sobre el tándem. Primero con un problema mecánico que solucionaron «rápidamente». Tras más de 120 kilómetros pedaleando, Riaño sintió «molestias estomacales» que define como «habituales» en pruebas de duatlón de larga distancia. Sin embargo, se rehízo porque en el deporte y en la vida «frente a las adversidades siempre se viene arriba», como subraya Celada, que le conoce bien después de muchos años de amistad. «De eso hizo una virtud, se recuperó y corrió con sufrimiento y se entregó a tope».

El riojano reconoce que la última parte «se hizo larga» porque ya iban «justos de fuerza» física y también emocional. «Nos equivocamos en dos cruces que estaban mal señalizados e hicimos kilómetros de más y surgieron momentos de desesperación, pero remontamos», apostilla con el orgullo de la medalla de oro colgada en el cuello.

Las 9 horas y 45 minutos empleados es el mayor tiempo que ha necesitado para culminar esta histórica prueba pero se debió sobre todo a los despistes en el recorrido. Al cruzar la meta, las frustraciones desaparecieron y ambos celebraron el triunfo «superfelices» por conseguir el título mundial por quinto año consecutivo.

De hecho, la Federación hizo un «reconocimiento» sorpresa a Riaño por ser «el deportista con y sin discapacidad con mejor palmarés en larga distancia». Ya acumula cinco medallas de oro en los mundiales y eso se aprecia también en el «ánimo de la gente, que le aprecian y le quieren», tal y como verifica Celada año tras año a su lado.

Pese al cúmulo de éxitos, Riaño mantiene los pies en el suelo. Tiene muy presentes «a todos los guías» con los que sale a correr y a pedalear a lo largo del año y también a los guías que le han acompañado en anteriores ediciones, como el también riojano Darío Pérez, cuyo nombre llevaba impreso en el tándem de este domingo en recuerdo a los dos mundiales conseguidos juntos en 2021 y 2022 y con quien ya está pensando competir en alguna otra prueba.

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Por supuesto, no repara en elogios para Jesús Celada, con quien comparte pasión por el deporte y empeño en la defensa de los derechos de las personas con discapacidad. El riojano trabaja por ello todos los días como director de Relaciones Institucionales del Grupo Social ONCE y el madrileño fue director general de Políticas de Discapacidad del Gobierno de España durante la pasada legislatura. Ahora es diputado autonómico por el PSOE en la Asamblea de Madrid. «El señor Celada es un crack de compañero y de todo. ¡Ayer un carrerón!», enfatiza el cinco veces campeón del mundo.

Riaño también se acuerda mientras hace la maleta de vuelta en Zofingen del trabajo constante del Comité Paralímpico Español, del Cermi y del Grupo Social ONCE para dar alas a los deportistas con discapacidad y «normalizar» su participación en competiciones internacionales como esta de Suiza. «Lo que tenemos en España es algo que no existe fuera y a veces se nos olvida», apostilla.

Con este espíritu, ha obrado el más difícil todavía a sus 47 años al proclamarse campeón del mundo de duatlón por quinta vez consecutiva. Su aspiración simplemente era disfrutar de la participación otro año más y, si era posible, subir al podio para traerse a España otra medalla colgada del cuello. Y lo ha cumplido ¡pero de oro! Así agiganta su palmarés, pues a los cinco títulos mundiales de duatlón de larga distancia se suma otro oro en Triatlón Cross y tres Copas del Mundo de Triatlón.

Ahora vienen días para disfrutar pero también para empezar a pensar en el campeonato del año que viene. Porque, en su caso, el ‘no hay dos sin tres’ quedó atrás hace un par de años. Ya acumula cinco mundiales de duatlón para personas con discapacidad y no hay que descartar que lo intente repetir en 2024 en Suiza. Así que comienza la cuenta atrás para el sextete. Pero antes se fija un objetivo menos físico pero igual de duro: terminar este mismo año su tesis doctoral sobre responsabilidad social corporativa.