Felipe González: “Si estuviera Javier…”

“Si estuviera Javier”, dijo anoche Felipe González, “podíamos seguir discutiendo sobre lo que nos está pasando”. Y lo que nos está pasando es “la falta de respeto a cualquier referencia, la pérdida de reglas y todo ello deriva en una crisis de gobernanza”. “Los textos de Javier”, añadió el primer presidente socialista español tras el fin de la dictadura de Franco, “podrían convocarnos a los viejos de la tribu a proseguir el debate sobre esto que nos ocurre”. Ocurre una grave crisis económica, otra institucional y otra territorial; “para abordarlas hace falta la agudeza de Javier, su equilibrio, su ausencia de sectarismo, en una sociedad cada vez más sectaria, que recibe impulsos adánicos para crear un régimen nuevo”.

Esos impulsos adánicos que “nos acompañan cada 30 años, más o menos”, sugirió González, incluyen la desconsideración hacia lo que supuso la Transición, que prácticamente terminó (“o quizá no”) cuando el PSOE llegó al poder, en 1982.

Aquella Transición, que “no fue predeterminada por nadie”, supuso el ingreso en la política española de “un espíritu dialogante de reforma y de pacto entre los que tenían más fuerza y menos legitimidad y los que tenían más legitimidad y menos fuerza”.

Frente a los que ahora “se consideran los únicos garantes de las esencias de la Constitución”, dijo que se imponía “recuperar cierto espíritu reformista y de pacto”. Ese espíritu “puede aclarar debates confusos como el que ahora se establece sobre Cataluña”.

González advirtió, como hizo hace años, contra la judicialización de la política, pero esta vez añadió su advertencia sobre el peligro “de la politización de la justicia”, que ya es efectiva. Para todo ello, “para seguir hablando de todo ello”, añadió Felipe González, “haría falta que nos volviera a convocar Javier. Y mira, Natalia, nos ha convocado con este libro…”.

Escucharon a González, a la viuda de Pradera y a Estefanía, los hijos del editor, escritor y periodista, así como algunos exministros de Felipe González, como Javier Solana, Claudio Aranzadi y José María Maravall; juristas como Clemente Auger y Francisco Rubio; el presidente y el director de EL PAÍS, Juan Luis Cebrián y Antonio Caño, además de numerosos periodistas y editores que fueron compañeros de Pradera desde los tiempos en que éste trabajó para el Fondo de Cultura Económica.

Enlace a la noticia: http://elpais.com/cultura/2014/11/19/actualidad/1416433623_250362.html

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