Toda la obra poética de Angelina Gatell compone su legado en el Cervantes

MADRID, 02 (SERVIMEDIA)

El Instituto Cervantes acogió este lunes en su sede en Madrid un homenaje a Angelina Gatell (1926-2017) en el marco del cual se depositó un legado ‘in memoriam’ en la Caja de las Letras de la institución cervantina compuesto por la totalidad de la obra poética de una de las principales representantes de la poesía social de la década de 1950.

En el acto participaron el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, y Eduardo, Mar y Miguel Sánchez Gatell, hijos de la homenajeada, que depositaron el legado de su madre en la cámara acorazada de la institución cervantina.

El legado de Angelina Gatell se incorporó a la caja de seguridad número 945 de la Caja de las Letras del Cervantes para formar parte de la Biblioteca Patrimonial de la institución. Su huella lírica se observa en la decena de poemarios que publicó a lo largo de su vida. Tres de ellos se remontan a su primera época: ‘Poema del soldado’ (1955, el único que no es una primera edición, ya que se guardó una de 2020), ‘Esa oscura palabra’ (1963) y ‘Las claudicaciones’ (1969).

Luego de un paréntesis de más de 30 años sin publicar obra poética, aparecieron en 2001 ‘Los espacios vacíos’ y ‘Desde el olvido’, dos títulos que forman parte del legado póstumo con otras cinco obras: ‘Noticia del tiempo’ (2004), ‘Cenizas en los labios’ (2011), ‘La oscura voz del cisne’ (2015), ‘En soledad, con ella’ (2015) y ‘La veu perdida/La voz perdida’ (2017), obra bilingüe en catalán y castellano que se publicó en Visor tras su muerte, con prólogo de Joan Margarit (1938-2021).

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El legado se completa con el reciente volumen ‘Sobre mis propios casos. Poesía completa’ (2023), que recopila todos sus poemas publicados, y que, prologado por Antonio Colinas, se presentará esta tarde en el Cervantes. Está previsto que en 2024 y 2025 se publiquen el segundo y el tercer volumen de esta obra, que reunirán los numerosos poemas inéditos que Angelina Gatell creó a lo largo de su vida.

En su intervención, García Montero presentó a Angelina Gatell como «una referencia fundamental en la memoria histórica de nuestra cultura» y confió en que este homenaje «sirva para invitar a la lectura de una poeta que enriquece la poesía» desde la postguerra hasta la democracia.

El director del Cervantes, que leyó extractos de la obra de la homenajeada que atestiguan los duros momentos que vivió tras la Guerra Civil, arguyó que «recordar la historia nos ayuda a comprenderla; el olvido suele ser peligroso» y elogio su poesía, que «nos acompaña y nos salva de la soledad».

Por su parte, Eduardo Sánchez Gatell comentó que «la poesía fue su forma de vivir; toda su vida, en cualquiera de sus facetas, estuvo entretejida de poética en el sentido aristotélico del término» y expuso que su madre «vivió poéticamente la guerra, la represión lingüística y cultural de Cataluña, las acciones de resistencia en el Socorro Rojo Internacional». Todo ello le aportó «un compromiso y una mirada poética absoluta» que le ayudaron a sobrellevar «sus decepciones y su propio ostracismo literario durante largos años».

También señaló que otros materiales del archivo personal o de la biblioteca de su madre, como fotografías, cartas, manuscritos o libros dedicados, «no están ya en nuestras manos», ya que se custodian en el Fons Angelina Gatell de la Biblioteca de Cataluña, donde se pueden consultar.

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La trayectoria autodidacta de Angelina Gatell la convirtió en escritora, guionista, traductora, directora y actriz de doblaje. En este último sector se la recuerda por su trabajo en TVE y distintas productoras audiovisuales y en series celebérrimas como ‘Heidi’, ‘Marco’ o ‘Érase una vez…la vida’.

Al margen de su obra poética, Angelina Gatell también se sumergió en el ensayo, con publicaciones como ‘Neruda’ (1971) o la autobiografía ‘Memorias y desmemorias’ (2012), y la literatura infantil y juvenil, con ‘La aventura peligrosa de una vocal presuntuosa’ (1988).