Investigadores abogan por involucrar a la ciudadanía en la prevención y la lucha contra los incendios

MADRID, 14 (SERVIMEDIA)

El Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE), un centro mixto conformado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universitat de València y la Generalitat Valenciana, destacó este lunes la importancia de involucrar a la ciudadanía en la prevención y la gestión de los incendios forestales.

La mayoría de los incendios se deben a la actividad humana y a la negligencia, una situación ante la cual el coordinador del proyecto europeo ‘FirEUrisk’ e investigador en la Universidad de Coimbra (Portugal), Domingos Xavier Viegas, testimonió que «debemos trabajar con la población para preparar a las personas y que así puedan enfrentar estas situaciones».

A juicio de los investigadores, los incendios pueden evitarse informando a la población sobre cómo prevenirlos y sobre cómo actuar contra el fuego cuando éste ya se haya desatado. «Nuestro mensaje para la población es que salven sus vidas, eso es lo más importante», explicó Domingos Xavier Viegas, quien puntualizó que «se trata de incendios que se propagan con tanta intensidad que con la tecnología actual no podemos detenerlos». «Por tanto, la ayuda puede no llegar. Es importante darse cuenta de esto».

Ante esta situación, los investigadores propugnan una serie de recomendaciones, entre las que destacan las siguientes: «si las personas se encuentran en una situación en la que puede haber un incendio a su alrededor o acercándose, deben tomar decisiones rápidamente»; «si las personas consideran que es mejor alejarse, deben abandonar el lugar con gran anticipación, no esperar al último minuto»; o «si escapar no es una opción, buscar refugio es esencial».

Los participantes en el proyecto refrendan que la participación ciudadana «se vuelve aún más relevante bajo la nueva realidad del cambio climático», que provoca que haya «una distribución muy irregular de las lluvias y las temperaturas extremas, aparecen casi al azar», que aparezcan «más incendios en primavera, en marzo y abril; y la temporada de incendios se extiende hasta finales del verano, incluso a otoño, con incendios que arden hasta finales de septiembre, octubre y, a veces, incluso noviembre».

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Esta «situación tan volátil» origina que «las condiciones pueden cambiar repentinamente y complicar el trabajo de supresión del incendio», por lo que «para salvar vidas, las poblaciones deben estar preparadas y saber cómo responder».

‘FirEUrisk’ trabaja con autoridades locales, nacionales y europeas para mejorar la toma de decisiones y la información que recibe la ciudadanía a través de investigaciones científicas y herramientas que evalúan el riesgo de incendio.

Un ejemplo de ello es el desarrollo de un mapa sobre los combustibles a partir de la cobertura vegetal existente en Europa. De todos los factores involucrados en el comienzo y comportamiento de los incendios, «la vegetación es el único factor que podemos modificar y cambiar de alguna manera», según Domingos Xavier Viegas. Esta herramienta ofrece los investigadores recursos para comprender el comportamiento del fuego y para realizar un cálculo estratégico del riesgo de incendio que incluye no sólo al clima, sino también a los hogares, las personas y las infraestructuras.

Estos rudimentos son importantes en una situación de sequía y de temperaturas extremas como la actual, que provoca que los fuegos se propaguen muy rápidamente y con mucha virulencia. «Las consecuencias han sido devastadoras: los incendios ya han arrasado con Sicilia, Cerdeña y Rodas, obligando a que miles de personas evalúen estos destinos turísticos. Estos incendios pueden amenazar muy fácilmente la vida de las personas», adujo Domingos Xavier Viegas.