Hallan ratones momificados a más de 6.000 metros en los Andes, un lugar similar a Marte

– Nunca se habían encontrado mamíferos viviendo a una altitud tan extrema

– Descartan vínculos con rituales incas, por lo que esos animales pudieron haber llegado solos

MADRID, 23 (SERVIMEDIA)

Las cumbres secas y azotadas por el viento de los volcanes de la Puna de Atacama (Chile y Argentina) son lo más parecido en la Tierra a la superficie de Marte debido a su delgada atmósfera y temperaturas gélidas y en algunas de ellas se han encontrado ratones momificados cuando los expertos habían supuesto que la vida de los mamíferos no era posible a más de 6.000 metros sobre el nivel del mar.

Así lo explica un equipo de ocho investigadores pertenecientes a instituciones de Estados Unidos o Italia en un artículo publicado este lunes en la revista ‘Current Biology’.

«Lo más sorprendente de nuestro descubrimiento es que los mamíferos podrían estar viviendo en las cumbres de los volcanes en un ambiente tan inhóspito, parecido al de Marte», indica Jay Storz, biólogo de la Universidad de Nebraska en Lincoln (Estados Unidos).

Storz señala al respecto: «Los alpinistas bien entrenados pueden tolerar elevaciones tan extremas durante un intento de cumbre de un día, pero el hecho de que los ratones vivan en tales elevaciones demuestra que hemos subestimado las tolerancias fisiológicas de los pequeños mamíferos».

13 RATONES EN 21 CUMBRES

Por otro lado, Storz y sus colegas descubrieron por casualidad el primer ratón momificado en la cima del volcán Salín (6.029 metros) cuando tropezaron con el cadáver disecado al borde de un montón de rocas. Entonces, decidieron ir a la búsqueda de otros. «Cuando mi compañero de escalada y yo empezamos a buscar entre el resto de las rocas, encontramos siete momias más en la misma cima», recuerda Storz.

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Luego comenzaron a buscar sistemáticamente en las cumbres de todos los volcanes andinos. Hasta ahora, han analizado 21 cumbres de volcanes, incluidas 18 con elevaciones de más de 6.000 metros. En total, hallaron 13 ratones momificados en las cumbres de múltiples volcanes con una elevación de más de 6.000 metros, entre ellos el Púlar (6.233 metros), el Copiapó (6.052) y el Llullaillaco (6.739). En algunos casos, iban acompañadas de restos esqueléticos de muchos otros ratones.

No está claro por qué los ratones habrían subido a tales alturas. Hace más de 500 años, se sabía que los incas realizaban sacrificios humanos y animales en las cumbres de algunos picos andinos.

Sin embargo, los investigadores señalan que los ratones momificados de las cumbres de los volcanes no podrían haber sido transportados allí por los incas, ya que ninguno tiene la edad suficiente para haber coexistido con ellos, por lo que los roedores pudieron haber llegado solos a esas montañas.

Arqueólogos informaron por primera vez que habían tropezado con algunos cadáveres de ratones en expediciones a varios picos alpinos en las décadas de 1970 y 1980, pero pensaron que esos roedores debían haber hecho ‘autostop’ con los incas, quienes peregrinaban más de 1.600 kilómetros hacia esos lugares que consideraban sagrados.

Esas cimas servían como altares para Capacocha, el sacrificio ritual de niños a varios dioses incas. Tal vez, se pensaba, los ratones se habían escabullido hacia la leña u otros suministros arrastrados por las laderas de los incas. O estaban entre los sacrificios de animales que en ocasiones acompañaban a los humanos.

«No se puede culpar a los arqueólogos por pensar de esta manera, porque ¿qué otra explicación hay?», indica Storz, quien sentencia: «No podía haber nada viviendo allí arriba, por lo que tuvieron que haber sido llevados allí».

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HACE 350 AÑOS

La datación por radiocarbono mostró que los ocho ratones momificados encontrados en las cumbres del Salín y el de Copiapó murieron probablemente después de 1955. Las cuatro momias de Púlar perecieron hace 350 años como máximo, un siglo después de que el último imperio inca cayera en manos de los invasores españoles. «Parece cada vez más claro que los ratones llegaron allí por su propia voluntad», apunta Storz.

El análisis genético de las momias de la cumbre demostró que representan una especie de ratón con orejas de hoja llamado ‘Phyllotis vaccarum’, que se sabe que se encuentra en elevaciones más bajas de la región.

«El descubrimiento de momias de ratón en las cimas de estos volcanes helados y azotados por el viento fue una gran sorpresa», recalca Storz, quien agrega: «En combinación con nuestros registros de captura viva de ratones en las cumbres y flancos de otros volcanes andinos de gran elevación, estamos acumulando cada vez más evidencia de que existen poblaciones residentes a largo plazo de ratones que viven en elevaciones extremas».

El hallazgo ahora plantea preguntas importantes, incluyendo cómo los mamíferos pueden vivir en un mundo árido de roca, hielo y nieve donde las temperaturas nunca superan el punto de congelación, y hay aproximadamente la mitad del oxígeno disponible al nivel del mar.

La Puna de Atacama se encuentra entre los lugares más inhóspitos del planeta, tan árido, frío y pobre en oxígeno que la NASA ha visitado Atacama para practicar la búsqueda de vida en Marte. «Incluso en la base de los volcanes, los ratones viven en un ambiente marciano extremo. Y luego, en las cumbres de los volcanes, es aún más. Se siente como el espacio exterior», subraya Storz, quien concluye: «Sorprende que cualquier tipo de animal, y mucho menos un mamífero de sangre caliente, pueda sobrevivir y funcionar en ese entorno».

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Como la mayoría de los roedores pequeños, el ratón de orejas de hoja dedica una buena cantidad de su tiempo, energía y atención a evitar a los depredadores. E incluso en la Puna de Atacama, esos depredadores son numerosos: zorros, pumas, felinos más pequeños, aves rapaces.

«Ciertamente, si estás refugiado en la cima de un volcán de 6.000 metros, al menos estás a salvo de eso. «Simplemente tienes otras cosas de qué preocuparte. Pero por qué están ascendiendo a elevaciones tan extremas sigue siendo un misterio», comenta Storz, puesto que las cumbres de Atacama destacan por la casi ausencia de agua, una aparente falta de alimentos y la amenaza de morir congelado.