‘Spanish horror’: cuando el sexo y la violencia eran ‘marca España’

ADOLFINA GARCÍA

  • Un documental bucea en las películas de terror españolas de la prolífica década de los setenta, hoy consideradas de culto por fans de todo el mundo.
  • Sexo reprimido, violencia e imitación de las películas inglesas y norteamericanas (el filme no debía parecer español) eran sus principales características.
  • Carmen Maura, Álvaro de Luna o Pilar Bardem son algunos actores hoy consagrados que participaron en estos filmes.

Paul Naschy

¡Sangre! ¡Sexo! ¡Violencia! ¡Horror! Hubo un tiempo en el que la ‘marca España’ utilizaba estos ingredientes para vender su cine. Y lo hacía muy bien. En los años 70 hubo una eclosión de películas de terror made in Spain, con gran abundancia de vísceras y jóvenes ligeras de ropa, por las que en su día pasaron muchos de los grandes nombres del cine español de hoy. Aunque despreciadas por la crítica, estos filmes de serie B arrasaban en taquilla y se vendían como churros también en el extranjero.

La producción de cine de terror español llegó hasta tal punto que, de los 104 filmes que se rodaron en España en 1972, el 25% pertenecían a este género. Ahora un documental, Zarpazos, que dirige Víctor Matellano y se estrenará a finales de marzo en el festival de cine de Málaga, rinde homenaje a este género que, pese a ser de serie B, hoy seduce a legiones de fans, muchos de ellos de fuera de nuestras fronteras.

¿Fue aquella la Edad de Oro del cine de terror español? Los expertos de Zarpazos coinciden en señalar que la Edad de Oro del género en nuestro país la estamos viviendo en la actualidad, con directores como Jaume Balagueró (Los sin nombre) , Juan José Bayona (El orfanato), Alejandro Amenabar (Los otros), Jaume Collet-Serra (La huérfana) o Paco Plaza (Rec), entre otros, que además de llenar las salas de cine son respetados por la crítica. Pero de lo que no cabe ninguna duda es de que el Spanish horror fue un «ensayo brillante» de lo que estaba por venir.

Los filmes de terror español de los 70 fueron hijos de la necesidad: «Por aquel entonces el cine se financiaba fundamentalmente con créditos industriales, pero estos fondos fueron dilapidados por un caso de corrupción (el Caso Matesa) y el Banco de Créditos Industrial, que era el que aportaba ayudas al cine español, cerró», explica Víctor Matellano. «Así que hubo que recurrir a películas baratas, que se rodaran con mucha rapidez y funcionaran bien en taquilla… y el cine de terror encaja muy bien en esa fórmula. Utilizaban también el gancho de la sexualidad, lo que las hacía aún más comerciales. Además, el hecho de que fueran coproducciones (llevaban inversión española, alemana, italiana, japonesa…) garantizaba su estreno en varios países, lo que aumentaba las posibilidades de recaudación».

La Universal y la Hammer, fuentes de inspiración

El boom del Spanish horror se produjo entre finales de los 60 y principios de los 80 (con un pico especialmente prolífico a mediados-finales de los 70) y tenía tres características clave: sexo (reprimido), mucha violencia (sin reprimir) y que imitaban a las películas de las productoras Universal y Hammer para dar la impresión de ser filmes ingleses o americanos, no españoles. «En ocasiones a los actores les teñían el pelo de rubio para que parecieran anglosajones», cuenta Matellano. Talamanca del Jarama, un pequeño pueblo de la comunidad de Madrid, fue la principal localización de este cine.

«El gancho del erotismo tenía mucho peso en estas películas, y lo habitual era rodar una doble versión de las escenas clave: una con la actriz vestida y otra con la actriz desnuda. La segunda se distribuía en el extranjero y la primera se quedaba aquí, porque en España como mucho se veía el pecho», explica el director de Zarpazos. «Eran habituales cosas como que el hombre lobo, antes de morder, le diera a su víctima un zarpazo con el que le arrancaba la ropa. Y hay una famosa escena de La noche de Walpurgis que sigue el vuelo de un chorrito de sangre hasta que llega al pezón. Pero, en materia sexual, ése era el límite: en España no se veía nada más que eso». En violencia, sin embargo, los cineastas españoles de género no se andaban con chiquitas: «La violencia era muy bruta y descarnada. Se censuraban más los desnudos que los hachazos, por así decirlo.»

El origen: Paul Naschy y ‘La marca del hombre lobo’

La marca del hombre lobo (1968), dirigida por Enrique L. Eguiluz, fue el pistoletazo de salida de esta fértil cosecha de sangrienta serie B. Su protagonista y guionista es Paul Naschy, cuya figura se reivindica en Zarpazos como el genio del género, que se atrevió a hacer en España algo que no se había hecho aquí hasta entonces y que, sin embargo, en nuestro país fue reconocido más tarde y en menor medida que en el extranjero. Este filme, que narra la historia de una hermosa joven que se siente atraída por un licántropo, tuvo mucho éxito entre el público. Pero el primer y gran hit del género es, señala Matellano, La noche de Walpurgis (León Klimovsky, 1971), también escrita y protagonizada por Paul Naschy.

Los actores: de la María José Cantudo zombie al Luis Ciges vampiro

Aunque Naschy fue, sin duda, la estrella que más brilló en el cine de género, muchos otros actores cuyos nombres están entre los más conocidos del cine español se bregaron también en el cine de género español de la época. Álvaro de Luna, por ejemplo, sufrió una horrible muerte (hachazo certero en la cabeza) en su papel de porteador en El gran amor del conde Drácula (Javier Aguirre, 1974); Pilar Bardem fue madama en La vengaza de la momia (Carlos Aured, 1973);  Carmen Sevilla y Adolfo Marsillac protagonizaron La cruz del diablo (John Gilling, 1975); Luis Ciges hizo de zombie y de vampiro en varias ocasiones (El espanto surge de la tumba, La rebelión de las muertas y La orgía nocturna de los vampiros); María José Cantudo también fue zombie en El espanto surge de la tumba (1972), Ana Obregón protagonizó Regreso del más allá, de Juan José Porto (1982); Carmen Maura apareció en El asesino está entre los trece (Javier Aguirre, 1973)  y Pepe Ruiz, el Avelino de Escenas de matrimonio, fue devorado por los cerdos en El carnaval de las bestias (Paul Naschy, 1980).

Los imprescindibles: cinco clásicos del ‘Spanish horror’ que debes ver

En aquel paraíso del susto y la casquería made in Spain destacan algunas joyas interesantes que todo aficionado al género debería disfrutar. Éstas son, según Matellano, las top five del cine de terror de la época, aquellas que «marcaron escuela»:

No profanar el sueño de los muertos (Jorge Grau, 1974). «Una de las más grandes», sostiene el director de Zarpazos. Los productores le encomendaron a Grau la tarea de hacer una Noche de los muertos vivientes en color, pero él respondió construyendo una película muy personal.

La residencia (Narciso Ibáñez Serrador, 1969). Brillante debut cinematográfico de Ibáñez Serrador, tras el éxito de sus televisivas Historias para no dormir.

Pánico en el transiberiano (Eugenio Martín, 1972). Inquietante película que narra el traslado en tren de una misteriosa criatura hallada en Manchuria.

La noche de Walpurgis (León Klimovsky, 1971). Dos jóvenes que viajan por Francia buscando la tumba de una vampira acaban reviviéndola accidentalmente.

La noche del terror ciego (Amando Ossorio, 1972). En el siglo XIII, unos monjes templarios son ejecutados por sus rituales satánicos y arrojados a los cuervos para que les arranquen los ojos. Siete siglos más tarde, una turista recala en un pueblo donde suceden cosas extrañas.



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