La RAE contextualizará los usos ofensivos de palabras como gitano en su futuro Diccionario

Los términos despectivos que los hablantes -muchos o pocos- utilizan seguirán recogidos en el Diccionario de la lengua española, pero en el futuro se incluirá una contextualización con un signo de nuevo cuño, que advierta del carácter peyorativo y ofensivo para ciertos colectivos. El compromiso ha sido anunciado esta mañana por el secretario de la RAE, Darío Villanueva, después de escuchar las quejas de la Asociación de Gitanas Feministas por la inclusión de una acepción de «gitano» como sinónimo de «trapacero», a su vez definido como «que con astucias, falsedad y mentiras procura engañar a alguien en un asunto», en la 23 edición que acaba de salir a la calle.

La organización convocó una concentración ante las puertas de la institución, donde se celebra un simposio internacional sobre el futuro de los diccionarios, para «reivindicar nuestro derecho a ser un pueblo respetado» y exigir su cambio por una acepción «no racista, no estereotipada, no humillante, no hiriente». A la salida de su reunión con Darío Villanueva y el vicedirector de la RAE, José Antonio Pascual, la presidenta de la asociación, Carmen Fernández, mostró su satisfacción por el compromiso de la Academia para buscar una fórmula para que «la sociedad sepa que no se puede utilizar». «Nos parece suficiente si aparece en la 24 edición, entendemos que la RAE no puede destruir los nuevos diccionarios», indicó.

Villanueva, por su parte, señaló que «el próximo Diccionario podrá incluir una fórmula integrada para que la sociedad entienda que esas acepciones significan menosprecio». Sería algo diferente a la marca despectiva que se utiliza en el diccionario en la actualidad, y muy facilitada por las posibilidades que abre la naturaleza virtual que distinguirá a la próxima edición, donde se podrán incluir enlaces que ayuden a contextualizar el carácter ofensivo de ciertos términos.

«Estamos especialmente sensibilizados con estas cuestiones, pero lo que no hará nunca la Academia será censurarse. Un diccionario del siglo XXI tiene que ir perfeccionándose pero no por la vía de la autocensura porque acabaríamos haciendo un diccionario seráfico de términos bonitos», subrayó Villanueva, que recordó otras acepciones que han suscitado protestas en el pasado como «judíada» (la comunidad judía amenazó a la RAE con llevarla a los tribunales internacionales por antisemitismo) o «cáncer». Distintas asociaciones de enfermos se quejaron ante la Academia por la inclusión de una acepción y llevaron incluso su protesta al Congreso para exigir la supresión de la definición como un desorden peligroso (ejemplo: la droga es un cáncer para la sociedad).

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