La gran demanda de patinetes eléctricos de alta gama satura las fábricas de patinetes

Aunque los patinetes eléctricos acaban de salir, como quien dice, al tráfico de las ciudades, lo cierto es que es un invento que está siendo viral gracias a una fotografía de Florence Normal a principios del siglo XX montada en su patinete motorizado que está siendo viral por las redes sociales.

Sin embargo, pese a que es algo que no es nuevo, sí lo parece si se tiene en cuenta cuándo ha vuelto a ponerse de moda. La respuesta: hace escasos dos años. Tal es su aceptación, que las fábricas de patinetes de alta gama se han visto desbordadas por los pedidos y han tenido que dar la voz de alarma ante la avalancha de pedidos de aquellos que, habiendo probado la gama media, se ha lanzado a los de alta gama precisamente por el uso que acaban dándole.

Pese a que para comenzar, comprar un patinete eléctrico hace a la gente seleccionar algunos de clase media para que no se queden cortos pero sirvan de prueba para ver su utilidad real, muchos han visto en este nuevo transporte una forma de desplazarse por la ciudad, no contaminando, de forma relativamente rápida y, sobre todo, evitando problemas de aparcamiento o estacionamiento en las grandes ciudades.

Eso ha hecho que el salto a los de gama alta haya sido, en vez de escalonado, prácticamente a la par. Tras meses con los primeros, han decidido dar un paso en calidad de batería, en displays capaces de gestionar la velocidad máxima e incluso la forma de consumo para poder controlar también, en parte, su autonomía.

De aquellas sufragistas y que se lanzaron a las calles en busca de su voto en los antepasados de los actuales monopatines o de los primeros carteros que los usaron en Estados Unidos para realizar sus repartos a las opciones que hoy en día existen en el mercado hay un abismo cuyo guante ha sido tomado por la tecnología. La alternativa urbana a la bicicleta parece que ha llegado, aunque con polémica, para quedarse una vez se regule de forma local cómo debe ser su circulación como ya se está trabajando en ello.

Tal como explica también Tecnocio, una de las ventajas es la sostenibilidad como vehículo. Una forma también que tienen los usuarios de apostar por evitar seguir contaminando los centros urbanos. La revolución de las dos ruedas, que arrancó con las bicicletas, siguió con los segway y llegó a los patinetes, está aún por acabar. Basta con ver el volumen de pedidos que colapsan sus principales fabricantes.

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